Hablando es español con una austríaca, me ha llamado la atención su frase:
A todo el mundo le gusta mucho los árboles.
Supongo que habrá pensado:
Allen gefallen die Bäume.
En ambos idiomas, el verbo concuerda en número con el sujeto, la cuestión es: ¿cuál es el sujeto en nuestro caso?
A todo el mundo le gusta mucho la naturaleza.
A todo el mundo le gustan mucho los árboles.
Es un defecto
de nuestra forma de hablar, para nosotros el suejeto es la segunda parte subrayada, deberíamos decir:
La naturaleza le gusta mucho a todo el mundo.
Los árboles le gustan mucho a todo el mundo.
También es un caso raro que a todo el mundo
lo consideramos singular, así que repito más ejemplos de lo mismo.
La naturaleza le gusta mucho a mi hermano.
Los árboles le gustan mucho a mis hermanos.
De todo esto, la cuestión más relacionada con la gramática alemana, es esa sensación que todos habremos tenido alguna vez, que su opinión sobre qué gusta a quién parece invertida
.
Me refiero que para nosotros, la cosa que gusta es el sujeto, y la persona a la que le gusta es el objeto indirecto, mientras que para ellos, la persona a la que gusta es el sujeto, y la cosa que gusta es el acusativo (objeto directo).
En la siguiente típica frase, quién no ha tenido la sensación de que el hablante (sujeto) presume de que gusta a la otra persona. Disculpad la bestialidad de la traducción, insisto, es la sensación que da…
Ich mag dich.
Yo te gusto.
Tiene sentido, si lo comparas con:
Ich gebe dir Geld.
Yo te doy dinero.


